Edoilustrado

Un blog de gestos y trazos

El país en caricaturas

Cinco caricaturistas del país sacan punta a sus creyones, como quien afila una navaja.

“El humorista es pesimista de nacimiento”, abre fuegos el veterano caricaturista del diario El Nacional, Pedro León Zapata: “Veo la situación del país muy mala. Pero eso no quiere decir nada: ante la mirada del humorista, el país está como siempre. Si no fuera así no hubiera humor”, remacha con acidez. Y es que Venezuela vive hoy una especie de cruda tragicomedia. “En estos momentos, nuestro país ofrece muchas cosas por las cuales reír, pero también ofrece muchas por las cuales llorar”, analiza Roberto Weil, a cargo de la caricatura diaria del matutino Tal Cual. Weil resalta que la situación actual es un terreno muy fértil para que florezcan las ideas.
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Una delgada línea.

Eduardo (Edo) Sanabria, caricaturista de El Mundo Economía & Negocios, respalda las afirmaciones de Weil, y sugiere que el humorista “puede sacarle provecho a estos tiempos. Uno busca, en cada caricatura, no ser tan obvio. Según las nuevas leyes, uno no se puede burlar de un empleado público, por ejemplo, entonces hay que buscarle la vuelta, y eso es un beneficio para uno como humorista, y el público lo agradece. Al final son leyes muy discrecionales, muy relativas”, advierte una grieta.

Al final de cada jornada, con censura o no, parece que el duendecillo del humor hace de las suyas en las redacciones y las mesas de dibujo. Moira Olivar, ilustradora del diario zuliano Panorama, aporta en este sentido que muchos de nuestros políticos dan abundante material para el humor. “Por ejemplo, lo que pasó con el fenómeno natural La Niña, que el Gobierno le echó la culpa al capitalismo”, pone por caso.
“Yo veo un futuro brillante y optimista para toda persona que trabaje en el humor”, da cuenta Weil del excepcional momento que vive la caricatura en Venezuela, “pero, como ciudadano común, estoy preocupado por el futuro. Cuando voy a hacer mercado, a hacer ejercicio, cuando voy a salir. A uno lo pueden asaltar. Te pueden expropiar”, teme el artista, y va más allá: “siempre he pensado que el país va hacia un comunismo”.
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El vaso medio lleno.

Moira Olivar sazona los criterios de Weil: “yo creo que no vamos hacia un comunismo como tal, pero es una forma de comunismo. Quisiera que no fuera así. Al final, la gente no hace nada, sino que se acostumbra. Creo que hay que trabajar para salir adelante. Más que estarse quejando, lo que hay que hacer es actuar”.
Más directo, el caricaturista de Últimas Noticias, Fonseca, propone a rajatabla que “el que quede vivo, en los próximos dos años, debe ir a votar en las próximas elecciones presidenciales, del año 2012. La única razón para calarse esto, es estar vivo el día de las elecciones presidenciales de 2012”.
Tal parece que nada está escrito. Para Weil el hecho de que “el proyecto comunista de Hugo Chávez cristalice o no, depende de los ciudadanos. Deberíamos estar protestando cívicamente en las calles”.
Fonseca admite que la oposición ha cometido grandes errores. “No hay que aconsejarles a los militares que saquen tanquetas para tumbar a Chávez. Hemos sido muy irrespetuosos con los militares. Es mentira que todos los militares gozan de espléndidos privilegios. Acá hay muchos militares que se están comiendo un cable”, asegura.
Cada vez la libertad va disminuyendo, opina Weil, “pero depende de nosotros”. Fonseca refuerza lo anterior y lanza que “debemos empujar el carro de la democracia entre todos”.
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¿Dictadura del siglo XXI?.

El carro de la democracia, porque ya algunos ponderan que estamos en una dictadura. “Yo creo que todavía no estamos en una dictadura. Este gobierno ha sido muy ambiguo y uno no sabe cómo llamarlo. No estamos en una dictadura, pero esta serie de leyes que fueron aprobadas en diciembre pasado, apuntan hacia allá”, se va Edo por la calle del medio.

Weil estima que “Vivimos con temor, y llegará el momento en que no sólo vivamos con temor, sino que ya experimentemos las consecuencias”, advierte.
Rudo pero optimista, Fonseca pone sobre la mesa que “ya estamos en una dictadura. Pero, si sobrevivimos a los adecos y a los copeyanos, ¿cómo no vamos a sobrevivir a Chávez?”, inquiere con sorna. Más conservador, Edo asevera que no es una dictadura, pero hay visos de autoritarismo. Una simple y llana concentración del poder.
Weil dice respetar a las personas que se van del país, porque “entiendo que esta situación no se va a arreglar tan rápido. Pero, en el tiempo de la España de Franco, los que se quedaron, tuvieron luego su parte positiva.
Quizás los que nos quedamos en Venezuela en estos momentos, cuando la situación cambie, también tendremos una parte positiva”, se niega a tirar la toalla.

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Resistencia tenaz.

Weil advierte que hemos ido avanzando hacia un país manejado por una sola persona. “Desde que este gobierno tenía como año y medio en el poder, me dí cuenta que el país iba hacia una situación como la de Cuba”, asevera sin ambages. Fonseca agrega a lo anterior que en Venezuela se acabaron los ricos. “Chávez igualó, pero hacia abajo.
Pero el venezolano no es como el cubano, que está acostumbrado a pasar trabajo”, toma distancia. “Yo creo que no vamos hacia un comunismo. A pesar de todas las canalladas que nos han hecho, hoy los opositores ya somos mayoría”.

“Yo veo la situación del país como la mayoría: difícil. El Gobierno está poniendo ya sobre la mesa la carta del juego duro. Este va a ser un año de pelea dura”, avizora Edo. “Creo que no se debe apostar a un golpe de estado, porque uno no debe ser más malandro que los malandros, sino buscar la salida inteligente”, propone Fonseca, en alusión al proceso de elecciones presidenciales de 2012.
Descree que haya lugar para trampas. Dice que cuando hay un margen muy estrecho se puede hacer trampa. “Pero con todo lo que está pasando este año, no creo que el margen vaya a ser estrecho”, arriesga, y añade: “la solución es tener respeto por los militares. Yo prefiero tener un Baduel en el ejército y no en la cárcel”.
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Contra el poder.

Para Edo es difícil hablar de las elecciones presidenciales de 2012. El caricaturista aventura que no sabe “ni siquiera si las va a haber. Pero a lo mejor llega el 2012, hay elecciones, el Presidente pierde, entrega la banda presidencial, y todos nos quedamos locos. En todo caso, la única manera de salir de este Gobierno es a través de los votos”.

 

La tragedia de Chávez –ironiza Fonseca- es que no se ha dado cuenta “que ya no es candidato”.
En cualquier caso, Edo piensa que “los humoristas debemos seguir haciendo el trabajo, hasta donde podamos. El humor siempre ha estado en contra del poder. Y eso va a seguir siendo así, con Chávez o sin él. Vamos a ver qué van a hacer los nuevos diputados. Es una pelea de resistencia”.

 

“No sé si en los campos de concentración de la Alemania nazi había espacio para el humor. En Cuba todavía hay humor”, matiza Weil, acaso echando mano de un flaco optimismo.

“La gente tiene que ser inconforme, por eso consume humor. El humorismo le hace daño, pero la gente es masoquista”, da la pincelada final Pedro León Zapata.

 

Fuente: Semanario Quinto Día. 07/01/2010

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Esta entrada fue publicada en enero 9, 2011 por .

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